En el sexting podemos detectar dos roles: Activo: el protagonista del contenido con carácter sexual. Pasivo: quien recibe el contenido de carácter sexual sin ser el protagonista. Si se sospecha o es seguro que un menor practica sexting: Permanecer atento ante una creciente dependencia del móvil, Tablet u ordenador. Observar posibles cambios anómalos de comportamiento. Revisar la presencia en redes sociales y averiguar con quién y cómo se comunican. Nunca negar el problema y tomar medidas. Se recomienda ser asertivo con el tema, aconsejar y mostrar apoyo.  Consultar con psicólogos para prestar ayuda al perjudicado. Si se sospecha o es seguro que un menor ha recibido contenido de sexting: Hacerle entender lo importante que es no seguir difundiendo ese contenido. El daño que causa puede ser irreparable e irreversible.  Informar al protagonista del contenido (o al padre, madre o tutor si es un menor) Se recomienda no visionar el contenido sexual (aunque sean los padres, madres o tutores del protagonista), sino que se obtenga una descripción del mismo para proteger la intimidad del menor.  Tras denunciar hay que eliminar el contenido, ya que el receptor podría tener responsabilidades penales por posesión y/o distribución de pornografía infantil. Si el contenido se ha publicado en redes sociales: Contactar con el responsable de la web para que retire el contenido de inmediato. Avisar a los padres o tutores sobre el contenido y al centro de estudios para prevenir posibles futuros casos. Denunciar ante los organismos competentes (Fuerzas y Cuerpos de seguridad, Fiscalía de Menores…). Recordemos que, desde los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal sobre sus actos. Denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
En el sexting podemos detectar dos roles: Activo: el protagonista del contenido con carácter sexual. Pasivo: quien recibe el contenido de carácter sexual sin ser el protagonista. Si se sospecha o es seguro que un menor practica sexting: Permanecer atento ante una creciente dependencia del móvil, Tablet u ordenador. Observar posibles cambios anómalos de comportamiento. Revisar la presencia en redes sociales y averiguar con quién y cómo se comunican. Nunca negar el problema y tomar medidas. Se recomienda ser asertivo con el tema, aconsejar y mostrar apoyo.  Consultar con psicólogos para prestar ayuda al perjudicado. Si se sospecha o es seguro que un menor ha recibido contenido de sexting: Hacerle entender lo importante que es no seguir difundiendo ese contenido. El daño que causa puede ser irreparable e irreversible.  Informar al protagonista del contenido (o al padre, madre o tutor si es un menor) Se recomienda no visionar el contenido sexual (aunque sean los padres, madres o tutores del protagonista), sino que se obtenga una descripción del mismo para proteger la intimidad del menor.  Tras denunciar hay que eliminar el contenido, ya que el receptor podría tener responsabilidades penales por posesión y/o distribución de pornografía infantil. Si el contenido se ha publicado en redes sociales: Contactar con el responsable de la web para que retire el contenido de inmediato. Avisar a los padres o tutores sobre el contenido y al centro de estudios para prevenir posibles futuros casos. Denunciar ante los organismos competentes (Fuerzas y Cuerpos de seguridad, Fiscalía de Menores…). Recordemos que, desde los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal sobre sus actos. Denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
En el sexting podemos detectar dos roles: Activo: el protagonista del contenido con carácter sexual. Pasivo: quien recibe el contenido de carácter sexual sin ser el protagonista. Si se sospecha o es seguro que un menor practica sexting: Permanecer atento ante una creciente dependencia del móvil, Tablet u ordenador. Observar posibles cambios anómalos de comportamiento. Revisar la presencia en redes sociales y averiguar con quién y cómo se comunican. Nunca negar el problema y tomar medidas. Se recomienda ser asertivo con el tema, aconsejar y mostrar apoyo.  Consultar con psicólogos para prestar ayuda al perjudicado. Si se sospecha o es seguro que un menor ha recibido contenido de sexting: Hacerle entender lo importante que es no seguir difundiendo ese contenido. El daño que causa puede ser irreparable e irreversible.  Informar al protagonista del contenido (o al padre, madre o tutor si es un menor) Se recomienda no visionar el contenido sexual (aunque sean los padres, madres o tutores del protagonista), sino que se obtenga una descripción del mismo para proteger la intimidad del menor.  Tras denunciar hay que eliminar el contenido, ya que el receptor podría tener responsabilidades penales por posesión y/o distribución de pornografía infantil. Si el contenido se ha publicado en redes sociales: Contactar con el responsable de la web para que retire el contenido de inmediato. Avisar a los padres o tutores sobre el contenido y al centro de estudios para prevenir posibles futuros casos. Denunciar ante los organismos competentes (Fuerzas y Cuerpos de seguridad, Fiscalía de Menores…). Recordemos que, desde los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal sobre sus actos. Denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
En el sexting podemos detectar dos roles: Activo: el protagonista del contenido con carácter sexual. Pasivo: quien recibe el contenido de carácter sexual sin ser el protagonista. Si se sospecha o es seguro que un menor practica sexting: Permanecer atento ante una creciente dependencia del móvil, Tablet u ordenador. Observar posibles cambios anómalos de comportamiento. Revisar la presencia en redes sociales y averiguar con quién y cómo se comunican. Nunca negar el problema y tomar medidas. Se recomienda ser asertivo con el tema, aconsejar y mostrar apoyo.  Consultar con psicólogos para prestar ayuda al perjudicado. Si se sospecha o es seguro que un menor ha recibido contenido de sexting: Hacerle entender lo importante que es no seguir difundiendo ese contenido. El daño que causa puede ser irreparable e irreversible.  Informar al protagonista del contenido (o al padre, madre o tutor si es un menor) Se recomienda no visionar el contenido sexual (aunque sean los padres, madres o tutores del protagonista), sino que se obtenga una descripción del mismo para proteger la intimidad del menor.  Tras denunciar hay que eliminar el contenido, ya que el receptor podría tener responsabilidades penales por posesión y/o distribución de pornografía infantil. Si el contenido se ha publicado en redes sociales: Contactar con el responsable de la web para que retire el contenido de inmediato. Avisar a los padres o tutores sobre el contenido y al centro de estudios para prevenir posibles futuros casos. Denunciar ante los organismos competentes (Fuerzas y Cuerpos de seguridad, Fiscalía de Menores…). Recordemos que, desde los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal sobre sus actos. Denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos.