Cuando el adolescente considera que el “LIKE” es la principal forma de reconocimiento y valoración por parte de sus iguales, no recibir suficientes “LIKES” puede llevarle a la conclusión de que no es aceptado. Y esto es muy preocupante, ya que durante la adolescencia se busca y necesita la integración y el establecimiento de relaciones satisfactorias con los demás, la aceptación. El tipo de relaciones que establezca durante esta etapa incidirá directamente en su autovaloración y  nivel de autoestima. Por eso, la búsqueda constante y desmedida de reconocimiento a través de internet, del número de seguidores o del número de “LIKES” puede generar problemas de identidad en el adolescente. Es importante destacar que, según los rasgos de la personalidad de cada adolescente, puede llegar a crear una falsa identidad que realmente no responda con su persona. Algunos llegan incluso a cambiar sus gustos personales, musicales o ideológicos para adaptarse a lo que indica un influencer, un instagramer o un youtuber determinado. En relación con lo anterior, las diferencias entre un adolescente y otro conllevan a que, no todos reaccionen igual, ni sean capaces de correr los mismos riesgos,  y dependerá también de los modelos de conducta que estén asumiendo y de las cuestiones que en un momento dado sean más valoradas por el grupo. Algunos pueden llegar a plantearse acciones que entrañan verdadero peligro solo para aumentar su número de “LIKES”. Otro tema es la sobre estimulación. El riesgo menos visible, más silencioso, potente y duradero, que está ligado a otras pautas de conducta. La necesidad instaurada de recibir pequeños estímulos satisfactorios para encontrarse bien. Cada LIKE es una pequeña dosis que genera euforia. Las 24 horas siguientes a la publicación de una foto o vídeo están condicionadas por dicha sensación, que les lleva a consultar el número de “me gusta” cada pocos minutos, convirtiéndose en la última y primera acción del día. Hasta el punto de que, si una foto recibe pocos LIKE durante las primeras horas, lo más común es que sea retirada para evitar la mala imagen que dicha situación puede proyectar.
Cuando el adolescente considera que el “LIKE” es la principal forma de reconocimiento y valoración por parte de sus iguales, no recibir suficientes “LIKES” puede llevarle a la conclusión de que no es aceptado. Y esto es muy preocupante, ya que durante la adolescencia se busca y necesita la integración y el establecimiento de relaciones satisfactorias con los demás, la aceptación. El tipo de relaciones que establezca durante esta etapa incidirá directamente en su autovaloración y  nivel de autoestima. Por eso, la búsqueda constante y desmedida de reconocimiento a través de internet, del número de seguidores o del número de “LIKES” puede generar problemas de identidad en el adolescente. Es importante destacar que, según los rasgos de la personalidad de cada adolescente, puede llegar a crear una falsa identidad que realmente no responda con su persona. Algunos llegan incluso a cambiar sus gustos personales, musicales o ideológicos para adaptarse a lo que indica un influencer, un instagramer o un youtuber determinado. En relación con lo anterior, las diferencias entre un adolescente y otro conllevan a que, no todos reaccionen igual, ni sean capaces de correr los mismos riesgos,  y dependerá también de los modelos de conducta que estén asumiendo y de las cuestiones que en un momento dado sean más valoradas por el grupo. Algunos pueden llegar a plantearse acciones que entrañan verdadero peligro solo para aumentar su número de “LIKES”. Otro tema es la sobre estimulación. El riesgo menos visible, más silencioso, potente y duradero, que está ligado a otras pautas de conducta. La necesidad instaurada de recibir pequeños estímulos satisfactorios para encontrarse bien. Cada LIKE es una pequeña dosis que genera euforia. Las 24 horas siguientes a la publicación de una foto o vídeo están condicionadas por dicha sensación, que les lleva a consultar el número de “me gusta” cada pocos minutos, convirtiéndose en la última y primera acción del día. Hasta el punto de que, si una foto recibe pocos LIKE durante las primeras horas, lo más común es que sea retirada para evitar la mala imagen que dicha situación puede proyectar.
Cuando el adolescente considera que el “LIKE” es la principal forma de reconocimiento y valoración por parte de sus iguales, no recibir suficientes “LIKES” puede llevarle a la conclusión de que no es aceptado. Y esto es muy preocupante, ya que durante la adolescencia se busca y necesita la integración y el establecimiento de relaciones satisfactorias con los demás, la aceptación. El tipo de relaciones que establezca durante esta etapa incidirá directamente en su autovaloración y  nivel de autoestima. Por eso, la búsqueda constante y desmedida de reconocimiento a través de internet, del número de seguidores o del número de “LIKES” puede generar problemas de identidad en el adolescente. Es importante destacar que, según los rasgos de la personalidad de cada adolescente, puede llegar a crear una falsa identidad que realmente no responda con su persona. Algunos llegan incluso a cambiar sus gustos personales, musicales o ideológicos para adaptarse a lo que indica un influencer, un instagramer o un youtuber determinado. En relación con lo anterior, las diferencias entre un adolescente y otro conllevan a que, no todos reaccionen igual, ni sean capaces de correr los mismos riesgos,  y dependerá también de los modelos de conducta que estén asumiendo y de las cuestiones que en un momento dado sean más valoradas por el grupo. Algunos pueden llegar a plantearse acciones que entrañan verdadero peligro solo para aumentar su número de “LIKES”. Otro tema es la sobre estimulación. El riesgo menos visible, más silencioso, potente y duradero, que está ligado a otras pautas de conducta. La necesidad instaurada de recibir pequeños estímulos satisfactorios para encontrarse bien. Cada LIKE es una pequeña dosis que genera euforia. Las 24 horas siguientes a la publicación de una foto o vídeo están condicionadas por dicha sensación, que les lleva a consultar el número de “me gusta” cada pocos minutos, convirtiéndose en la última y primera acción del día. Hasta el punto de que, si una foto recibe pocos LIKE durante las primeras horas, lo más común es que sea retirada para evitar la mala imagen que dicha situación puede proyectar.